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Cuidado de una piscina. DOS.

Continuamos con el mantenimiento básico de una piscina resaltando aquellos detalles que pueden ayudar en la adecuada conservación de su agua.

PH del agua.

Su valor debe estar entre 7,2 y 7,6 como máximo. Por debajo de 7,2 el agua es ácida, y por encima de 7,6 es alcalina.  Los efectos del agua ácida es que se provocan irritaciones en ojos, pieles y mucosas de los usuarios, así como corrosión y desgaste de los elementos de la piscina. Por el contrario, el agua alcalina reseca e irrita la piel de los bañistas y se produce una reacción en cadena donde el aspecto del agua se vuelve más turbio, el efecto del cloro disminuye con la consiguiente bajada del poder desinfectante e incrementando la aparición de algas y otros agentes.

Hay que vigilar el valor del PH como mínimo cada tres días, aunque lo aconsejable en hacerlo dentro del programa diario de mantenimiento.

Aunque lo normal en una piscina es que su PH tienda a subir, su valor puede cambiar por muchos motivos…  Las causas más importantes del cambio:

  • El sol provoca evaporación y por tanto la disminución del volumen de agua de una piscina. Aparte, los rayos ultravioleta incrementan la disolución del cloro y por tanto el aumento del PH.
  • Los usuarios de la piscina, con independencia de las medidas de higiene para el uso de la misma, dejan residuos de restos de productos cosméticos y cremas solares, pieles muertas, pelos y sudor… Todo ello tiende a incrementar el PH.
  • El tipo de producto utilizado para desinfectar el agua también influye en el PH. Los productos con “ácido isocianúrico” que es un estabilizante del cloro, influyen en el PH disminuyéndolo, en cambio, los que no lo tienen, lo incrementan, aunque aportan otro tipo de ventajas al agua…

Es importante mantener el PH del agua de tu piscina entre los valores citados.  Existen en el mercado controladores y dosificadores automáticos de producto que facilitan esta labor.  El uso de los reductores de PH e incrementadores de PH siguiendo las instrucciones técnicas de cada producto y el programa sistemático de mantenimiento te garantizan un disfrute duradero de tu piscina.

Programa de mantenimiento diario.

  • Analizar el PH del agua ajustándolo entre 7,2 y 7,6.
  • Determinar el nivel de cloro libre o bromo (según el producto utilizado en tu piscina). Debe estar entre 0,5 y 2 ppm.   Lo ideal es 1,5 ppm. (Partes por millón).  En caso de utilizar un dosificador debes ajustarlo a los valores adecuados.
  • Limpia el agua de hojas, insectos y residuos mediante una pala “recogehojas”.
  • Completa un ciclo de filtrado adecuado para tu piscina.

Programa de mantenimiento semanal.

  • Limpieza de los “skimmers”. (Bocas de aspiración que se instalan en las paredes de una piscina cerca de la superficie de la misma. Sirven para el filtrado del agua.)
  • Cepillado de las paredes del vaso de la piscina o utilización de un limpiafondos adecuado para tu piscina. (Robots de limpieza de distintos tipos…)
  • Efectuar el “contralavado” del filtro y la limpieza del prefiltro de la bomba.
  • Reposición de productos en el dosificador para el mantenimiento continuo de la piscina. Lo normal es la utilización de productos “multifunción” que realizan: desinfección, algicida y floculante. (El floculante es el encargado de preservar la transparencia del agua aglutinando las pequeñas partículas que causan la turbidez del agua, arrastrándolas al fondo de la piscina, para que sea el limpiafondos el que se encargue de su limpieza.)
  • Existen tratamientos de choque para cuando por algún motivo aparecen problemas que no hemos podido controlar con el tratamiento normal. Los más frecuentes son los tratamientos algicidas específicos y los clarificadores especiales.

Otros tratamientos.

Hasta ahora hemos visto básicamente los tratamientos tradicionales basados en la cloración química. Ahora proponemos un tratamiento distinto: electrólisis salina o cloración salina.

La electrólisis salina se consigue mediante la adición de NaCl (Cloruro de sodio o sal común) al agua de la piscina (Entre 5 y 7 veces menos de la contenida en el agua del mar), que al pasar por el equipo clorador, un electrodo al que se le suministra una corriente continua, descompone la sal común en cloro y otros elementos, produciendo el efecto desinfectante deseado.

Las características de este sistema son:

  • Supone una inversión inicial, pero muy rentable a medio plazo porque el coste en producto químico es cero.
  • Protege el medio ambiente por la no utilización de sustancias químicas ni nocivas y no produce productos de desecho perjudiciales. Es un sistema “saludable” para los usuarios de la piscina.
  • Sistema preciso con un control exacto del flujo de cloración.

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